SALUD HEPÁTICA

Hígado graso: el mal que se esconde tras la fatiga y el abdomen inflamado

Mejorar la alimentación, hacer ejercicio y reducir el peso corporal de forma gradual. Perder entre el 7 % y el 10 % del peso total puede marcar una diferencia significativa en la salud hepática.

En el segmento Salud de El Gran Musical conversamos con Fernando Chávez, Médico gastroenterólogo, sobre el hígado graso: el mal que se esconde tras la fatiga y el abdomen inflamado. Se ha convertido en una de las afecciones más frecuentes en América Latina, afectando a cerca del 25 % de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud.

Fatiga persistente, inflamación abdominal y sensación de pesadez tras las comidas son síntomas que muchas veces se atribuyen al estrés o a una mala digestión. Sin embargo, pueden ser señales tempranas de una enfermedad silenciosa pero cada vez más común: el hígado graso, o como se conoce actualmente en la medicina, Enfermedad Hepática por Grasa Metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés).

Para Fernando Chávez este cambio de nombre no es superficial. "Ahora se le llama enfermedad hepática por grasa metabólica porque refleja mejor su origen: está asociada a factores metabólicos como la obesidad, la diabetes o el colesterol alto, no necesariamente al consumo de alcohol", señala.

El hígado graso tiene cuatro etapas: la acumulación inicial de grasa, la inflamación hepática, la fibrosis (formación de cicatrices) y, finalmente, la cirrosis, que es irreversible. Chávez señala que hasta la tercera etapa, aún es posible revertir el daño, pero la clave está en la detección temprana. "Lo más adecuado es actuar en la primera fase, cuando el hígado todavía puede regenerarse completamente", indica.

Para diagnosticar la enfermedad, Chávez recomienda realizarse exámenes de función hepática, ecografías abdominales y pruebas específicas para evaluar el nivel de fibrosis. Y aunque no existen medicamentos específicos aprobados para tratarla, el tratamiento es claro: mejorar la alimentación, hacer ejercicio y reducir el peso corporal de forma gradual. Perder entre el 7 % y el 10 % del peso total puede marcar una diferencia significativa en la salud hepática.

Una mala alimentación no solo se refleja en el aumento de peso, sino también en el silencioso deterioro del hígado. Esta condición, que muchas veces pasa desapercibida en sus primeras etapas, afecta a cerca del 30 % de la población ecuatoriana, según estima el gastroenterólogo.

Escucha la entrevista aquí: 

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