Una alarma que no cesa

Infancias conectadas: el reto urgente de criar en la era digital

El uso excesivo de pantallas impacta el desarrollo emocional, cognitivo y social de los niños. Expertos advierten sobre la necesidad de una educación digital consciente.

La escena se repite a diario: un niño frente a una pantalla, completamente absorto, mientras el mundo real se difumina a su alrededor.
La generación que crece entre tablets, videojuegos y redes sociales ya tiene nombre: las infancias conectadas. Y entender su realidad es tan necesario como urgente.
Según el Informe Global de Niñez Digital 2025 de Unicef, los niños pasan en promedio más de 6 horas diarias frente a pantallas. Este hábito, aunque muchas veces se asocia al aprendizaje o al entretenimiento, también genera consecuencias preocupantes en el desarrollo emocional y cognitivo.


👶 Conectados, pero cada vez más solos


Los especialistas coinciden en que la sobreexposición tecnológica puede provocar aislamiento, dificultades de atención y alteraciones en el sueño.
La psicóloga infantil Patricia Chadi, consultada por Infobae, advierte que "el problema no es la tecnología en sí, sino el uso sin acompañamiento ni límites claros".
El niño hiperconectado convive con una paradoja: accede a más información que nunca, pero tiene menos tiempo para procesarla y menos vínculos reales para compartirla.
La exposición temprana a redes sociales también incrementa los riesgos de ciberacoso, ansiedad y distorsión de la autoimagen, especialmente en niñas y adolescentes.
La inmediatez digital ha modificado la forma en que los niños gestionan la frustración: todo llega rápido, todo se descarta igual de rápido.


🧩 Efectos en el desarrollo cognitivo


Estudios del Boston Children's Hospital revelan que el uso excesivo de dispositivos altera los circuitos cerebrales vinculados a la atención y la memoria.
Los algoritmos están diseñados para captar la mirada cada pocos segundos, lo que impacta directamente en la capacidad de concentración.
Además, el exceso de estímulos visuales reduce el tiempo dedicado al juego libre, una de las actividades esenciales para el desarrollo de la creatividad y la resolución de problemas.


💬 Familias desbordadas, instituciones atrasadas


La educación digital no es un tema solo de padres: las escuelas y los gobiernos aún carecen de estrategias integrales.
Muchos docentes reconocen no tener herramientas para equilibrar el uso de tecnología con las interacciones presenciales.
"Los niños necesitan pantallas, sí, pero también necesitan abrazos, conversación y límites", resume el pedagogo argentino Carlos Skliar, especialista en filosofía de la educación.


🌍 La brecha invisible: acceso y acompañamiento


Mientras en algunos hogares los niños tienen acceso ilimitado a dispositivos, en otros no hay conectividad ni recursos tecnológicos.
La paradoja es evidente: unos crecen sobreestimulados, otros marginados digitalmente. Ambos extremos generan desventajas distintas, pero igualmente profundas.
Los organismos internacionales advierten que el desafío no es eliminar la tecnología, sino enseñar a usarla con propósito, empatía y criterio.
Programas de alfabetización digital temprana, acompañamiento parental y horarios tecnológicos saludables son algunas de las estrategias recomendadas.


🔮 Un llamado a la acción


Hablar de infancias conectadas es hablar de futuro. Si los adultos no asumen el rol de guías digitales, la red —y no la familia— formará a las próximas generaciones.
La conversación es incómoda, pero necesaria.

"Desconectarnos un rato puede ser la forma más humana de reconectar".

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