"Nunca he sido tan feliz desde que tengo cáncer" afirma 'la Flaca Guerrero'
En El Gran Musical, en nuestro segmento de Invitados Especiales nos acompaña María Teresa Guerrero, reconocida deportista y presentadora de televisión.
En una vida incierta, 'la Flaca' Guerrero aceptó que "la vida nos cambia en cualquier momento y no por ser deportista puedo ser inmune a ninguna enfermedad". María Teresa Guerrero cuenta que, pese a tener un estilo de vida saludable, el diagnóstico le llegó de forma inesperada: primero en Estados Unidos le dijeron que todo estaba bien, pero su insistencia y malestares la llevó a hacerse exámenes en Ecuador, donde finalmente le detectaron tumores de hasta nueve centímetros con metástasis en hígado e intestino. "Mi cuerpo fue mi mejor aliado, una herramienta para combatir el cáncer", asegura.
A lo largo de su tratamiento, enfrentó dolor físico, quimioterapias y un proceso emocional profundo. Llamaba a la quimio "el líquido divino de Dios" y desde el inicio, repetía como un mantra: "El cáncer se fue en la primera quimio". la Flaca afirma que tuvo suerte con los médicos que la trataron, siempre recibió apoyo por parte de ellos. "Me alegra que te duela, significa que el cáncer se está yendo", le dijo su doctor de cabecera en Estados Unidos.
'La Flaca' nos confiesa que el camino no fue fácil, pero siempre tuvo a "su manada" con ella. Es decir: su familia, amigos y su pareja que la apoyaron con su presencia, compañía y oraciones.
Ahora está en fase de mantenimiento tras entrar en remisión, pero advierte que su cuerpo ya no es el mismo: "No estoy como antes, pero aquí sigo, luchando a mi manera". Gracias a su disciplina deportiva, apoyo médico y familiar, asumió el tratamiento como otra competencia: "Esto fue para mí un Iron Man".
Hoy, Guerrero se considera "otra persona". Agradece cada día, valora lo simple y aprendió a vivir sin la prisa, una de las cosas que antes la caracterizaba. "No creo que nadie pueda ser la misma persona después del cáncer", afirma. Aunque sigue enfrentando secuelas como neuropatía y cambios físicos, ha vuelto al deporte con una nueva mirada, más serena y consciente. Próximamente compartirá su historia con personas que atraviesen diagnósticos difíciles. "He aprendido a soltar, a perdonar, a ser fuerte... y, sobre todo, a entender que la verdadera competencia es con uno mismo", concluye.
Su testimonio no solo motiva, sino que ilumina una verdad contundente: la fortaleza de un cuerpo deportivo es solo el inicio. La verdadera victoria fue mental y emocional. Y en ese camino Guerrero invita: "La única persona que te puede salvar eres tú; busca apoyo, rodéate de tu manada y corre esta carrera de la vida".
Escucha la entrevista completa aquí: