Según encuestas, en Ecuador uno de cada tres personas es emprendedor. Esto nos convierte en uno de los países más emprendedores de América Latina. Uno de los grandes desafíos que enfrentan estos emprendimientos, es el financiamiento. El mismo puede impulsar el crecimiento de este negocio, pero elegir mal también se convierte en un problema.
En el país existen opciones legales de financiamiento para los emprendedores como los créditos bancarios, cooperativas, inversionistas, fondos para emprendedores y financiamiento público. Contar con un financiamiento es una decisión legal ya que, cuando un negocio necesita dinero para operar, comprar equipos, contratar personal, abrir sucursales, o simplemente sobrevivir, se necesita ingresos.
Una de las formas de financiamiento más común es solicitar un crédito bancario, siempre y cuando hay el flujo. Con esta opción, afirma José Luis Vásconez, abogado, el emprendedor tiene control de su negocio, pero adquiere una obligación de pago lo que, legalmente genera intereses, garantías o responsabilidades patrimoniales y posibles repercusiones legales en caso de pagar.
Otra opción es vender una parte del negocio, para que los inversionistas adquieran una parte de la empresa y ayuden, de esta manera, con el financiamiento. Con esta alternativa, el emprendedor ya no es el único dueño, sino que tenemos que responder a un socio. El abogado insiste en que esta figura es la que más problemas puede traer, por lo que recomienda que el emprendedor no pierda decisiones y que tenga una asesoría legal con un experto en el tema.
Un buen financiamiento debe ayudar a fortalecer tu negocio, no poner en riesgo su estabilidad ni tu tranquilidad financiera a futuro.

