El corazón también puede fallar

Por qué jóvenes saludables pueden sufrir un paro cardíaco inesperado

El paro cardíaco en jóvenes saludables puede estar relacionado con enfermedades cardíacas silenciosas, alteraciones genéticas o arritmias. Conocer las señales y factores de riesgo permite actuar a tiempo.

Estar en buena condición física no siempre significa que el corazón esté completamente sano. Aunque el paro cardíaco suele asociarse con personas mayores o con antecedentes de enfermedades cardiovasculares, también puede presentarse en jóvenes aparentemente saludables, incluso mientras realizan actividad física. La diferencia es que, en muchos casos, existe una condición cardíaca silenciosa que nunca había sido diagnosticada.

Los especialistas explican que, en menores de 35 años, la causa más frecuente del paro cardíaco repentino son enfermedades hereditarias del músculo cardíaco, como la miocardiopatía hipertrófica, o alteraciones del sistema eléctrico del corazón conocidas como canalopatías. Estas afecciones pueden permanecer sin síntomas durante años y manifestarse de forma repentina ante un esfuerzo intenso o una arritmia grave.

Sin embargo, el ejercicio no debe verse como el responsable del problema. De hecho, la actividad física regular protege la salud cardiovascular. Lo que ocurre es que el esfuerzo puede actuar como desencadenante cuando ya existe una enfermedad cardíaca no detectada. Por eso, los expertos recomiendan realizar evaluaciones médicas, especialmente si hay antecedentes familiares de muerte súbita, desmayos durante el ejercicio, palpitaciones frecuentes o dolor en el pecho.

También es importante diferenciar un paro cardíaco de un infarto. Mientras el infarto ocurre por la obstrucción del flujo sanguíneo hacia el corazón, el paro cardíaco se produce cuando el órgano deja de bombear sangre de manera efectiva debido a una alteración eléctrica. Un infarto puede desencadenar un paro, pero no son el mismo evento.

Los especialistas coinciden en que reconocer los síntomas de alerta, fomentar los chequeos preventivos y aprender maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Aunque estos casos son poco frecuentes, la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para reducir el riesgo y actuar con rapidez cuando ocurre una emergencia.