Vivir alerta, no con miedo

Seguridad cotidiana en Ecuador: claves prácticas para reducir riesgos

El experto Iván Ivanovich explica cómo planificar seguridad personal: inteligencia, conciencia situacional, logística y prevención en casa, calle y negocios para bajar riesgos.

En el Ecuador actual, la seguridad personal dejó de ser un tema ocasional para convertirse en una prioridad cotidiana. En una entrevista desde Ciudad de México, Iván Ivanovich, presidente de World Security Options y experto global en protección ejecutiva, plantea una idea central: no existen "tips mágicos".

Lo que funciona es una planeación integral basada en inteligencia, prevención y hábitos claros, sin caer en paranoia.
Según Ivanovich, el primer paso es la inteligencia: entender qué ocurre en las zonas donde cada persona se mueve. No es lo mismo Quito que Guayaquil, ni un barrio que otro.

Por eso recomienda dedicar unos minutos a informarse y verificar cómo operan los delitos más comunes: robos con falsos repartidores, asaltos en restaurantes, choques provocados para obligar a bajar del vehículo o seguimientos tras retirar dinero. Conocer esas modalidades no es vivir con miedo; es ganar control y reducir la sorpresa.


A partir de esa información, el experto propone construir una estrategia práctica con varios frentes:


1. Casa segura como base.


El primer lugar donde una persona debe sentirse protegida es su hogar. Ivanovich destaca el valor de alarmas, cámaras y buenas chapas como medidas disuasivas. Su razonamiento es simple: el delincuente busca lo fácil y evita el ruido o la exposición.


2. Logística para complicar al delincuente.


Gran parte de la autoprotección, explica, es logística. Por ejemplo, si una persona debe retirar dinero, sugiere pensar en entornos que permitan detectar seguimiento, como un centro comercial: moverse dentro, subir y bajar escaleras, observar y confirmar si alguien sigue. La idea no es vender el centro comercial como "seguro", sino como un espacio que puede facilitar la detección de vigilancia antes de salir a la calle.


3. Conciencia situacional: salir del "modo blanco".


Ivanovich afirma que una de las herramientas más poderosas del delincuente es la falta de atención de la víctima. Propone estar en un estado de alerta moderado, consciente de lo que ocurre alrededor (aproximadamente a 10 metros), sin obsesionarse. Esto incluye guardar el celular al caminar, usar la visión periférica y estar presente.


4. Identificar puntos críticos y "línea base".


Hay momentos donde se debe subir el nivel de atención: al entrar al edificio, a la cochera o a la casa. Allí recomienda conocer la "línea base" (lo normal del lugar). Si algo se sale de esa normalidad —por ejemplo, alguien merodeando sin sentido— es mejor dar una vuelta, esperar o cambiar la rutina.


5. Plan familiar y palabras clave.


Ante extorsiones o secuestros virtuales, Ivanovich insiste en un plan familiar de protección, incluyendo palabras clave para validar emergencias reales. También recomienda cortar llamadas extorsivas: el objetivo de estas llamadas es activar miedo y bloquear la parte racional.


El mensaje final es contundente: no se trata de normalizar la inseguridad, sino de aprender a convivir con ella mientras se exigen soluciones estructurales. Con información, planificación y hábitos, el riesgo no desaparece, pero sí puede gestionarse mejor.