Seguridad en Ecuador: Promesas, decisiones y desafíos
La seguridad sigue siendo uno de los temas que más preocupa a los ecuatorianos. Mario Pazmiño, experto en seguridad internacional y exdirector de inteligencia del ejército, destacó la importancia de la cooperación internacional para fortalecer la lucha contra el crimen organizado. La reciente visita del secretario de Estados Unidos, Marco Rubio, abrió la puerta a colaboración tecnológica, capacitación y apoyo en interdicción marítima y aérea. Sin embargo, Pazmiño advirtió que los recursos económicos ofrecidos por Estados Unidos, aunque valiosos, son limitados frente a la magnitud de los desafíos que enfrenta el país.
El especialista explicó que la reciente declaratoria de grupos como "terroristas" busca restringir las actividades del crimen organizado y facilitar la persecución internacional de sus integrantes. No obstante, enfatizó que esto también implica riesgos y posibles represalias, por lo que el Estado ecuatoriano debe anticiparse mediante planificación, coordinación y un sistema de inteligencia multidominio plenamente operativo. Pazmiño recalcó que la reacción proactiva del gobierno es clave para minimizar consecuencias adversas sobre la seguridad interna.
El aumento de homicidios y la migración delictiva hacia la sierra evidencian que las organizaciones criminales se adaptan rápidamente a las acciones gubernamentales. Según Pazmiño, mientras la presión en la costa se intensifica, los grupos trasladan sus operaciones a nuevas zonas, generando enfrentamientos con otras organizaciones y elevando la violencia en distintas ciudades, incluyendo Quito. Este fenómeno resalta la necesidad de estrategias más integrales que combinen operativos locales con control fronterizo y portuario.
En Quito, la situación se complica por su ubicación estratégica dentro del "triángulo de la cocaína", que conecta rutas del Pacífico y del corredor amazónico oriental. La ciudad se convierte en un punto clave para el tránsito y redistribución de drogas, además de ofrecer a las organizaciones criminales un entorno urbano que facilita su camuflaje y consolidación de santuarios. Actualmente, a nivel nacional existen 187 santuarios delictivos, de los cuales 19 se localizan en la capital, un crecimiento que refleja la necesidad de acciones más contundentes y coordinadas entre el Estado y las autoridades locales.
Pazmiño enfatizó que la solución no recae únicamente en los municipios, sino en una acción integral del Estado. Propuso la creación de fuerzas de tarea conjuntas en las fronteras norte y sur, así como la militarización temporal de puertos estratégicos para controlar el ingreso y salida de drogas. Además, destacó la importancia de invertir en educación y prevención para evitar el reclutamiento de menores, así como la colaboración estrecha entre la Policía Nacional y los cuerpos municipales de seguridad. Solo a través de un esfuerzo articulado y constante, subrayó, será posible garantizar seguridad efectiva a los ciudadanos.