Los perros no hablan, pero tienen una forma muy clara de comunicarse. Sus movimientos, posturas y expresiones revelan cómo se sienten y qué necesitan en determinados momentos. Comprender estas señales permite construir una relación más respetuosa y segura entre humanos y animales.
Durante entrevista en El Mundo de Cabeza junto a Karol Noboa. Byron Paredes, especialista en comportamiento animal, y Verónica Noboa, se analizaron las llamadas señales de calma, un conjunto de comportamientos que los perros utilizan para expresar incomodidad, evitar conflictos o buscar tranquilidad dentro de una interacción.
Una de las principales referencias sobre este tema es la especialista noruega Turid Rugaas, autora del libro "Señales de calmaW, quien estudió durante años la comunicación corporal de los perros y explicó cómo estas conductas ayudan a interpretar mejor su estado emocional.
Entre las señales más comunes está el acercamiento en curva. Cuando un perro se aproxima realizando una trayectoria lateral y no directamente de frente, está mostrando una intención amistosa y evitando parecer una amenaza. En cambio, un acercamiento frontal puede resultar más invasivo para otros perros.
Otra señal importante es olfatear el suelo en momentos específicos. Aunque oler forma parte natural de la exploración del entorno, cuando un perro detiene una actividad y fija su nariz en el piso puede estar intentando liberar tensión o alejarse de una situación que le genera incomodidad.
También están los bostezos, girar la cabeza, dar la espalda o evitar una mirada directa. Estas acciones suelen pasar desapercibidas, pero pueden indicar que el animal necesita espacio. Los expertos recuerdan que una mirada fija entre perros puede interpretarse como un desafío, por lo que forzar el contacto visual o físico puede generar estrés.
En el caso de los niños, aprender este lenguaje es fundamental. Muchas veces los pequeños buscan jugar o abrazar a los perros desde el cariño, pero pueden desconocer que ciertas acciones resultan incómodas para el animal. Respetar sus límites ayuda a prevenir incidentes y mejora la convivencia familiar.
Además de las señales de calma existen las señales de afiliación, que muestran confianza y vínculo. Mover la cola de manera relajada, invitar al juego, buscar contacto físico o lamer a otros perros son formas en las que expresan cercanía y afecto.
Entender el lenguaje corporal de los perros permite fortalecer la conexión con ellos y reconocer sus emociones antes de que aparezca un problema. Observar, respetar y aprender sus señales es una herramienta clave para una convivencia más armoniosa entre humanos y mascotas.

