En muchos países del mundo, el proceso de adopción suele ser un trámite muy riguroso, burocrático y frío. Por eso, en Japón quieren que esto sea un procedimiento más tierno. Una protectora de animales creó un 'pacto gatuno', que se trata de un contrato bilateral en donde el humano firma legalmente como responsable y el felino pone su huella en el documento.
En el país asiático, los ciudadanos no validan sus documentos importantes con una firma escrita a mano, sino que emplean el 'Hanko', que es un sello oficial de identidad. Para trasladar este concepto al bienestar animal, el personal del refugio utiliza almohadillas de tinta vegetal, 100% orgánica y totalmente segura para la piel y patitas de las mascotas. De esta manera, se trata de un documento oficial en donde ninguna de las partes puede faltar a su responsabilidad.
Durante el actor formal, el adoptante plasma sus datos, y posteriormente, toman suavemente la patita del felino para estampar su huella, cerrando así un pacto de vida. Expertos en psicología señalan que este ritual va más allá, ya que, se genera un impacto psicológico inmediato en la conciencia del tutor. Este trámite se convierte en una promesa de lealtad directa hacia el animal.
La implantación de esta medida tiene en los gatos beneficios como: humanización del proceso, refuerzo del compromiso y un efecto viral que podría implementarse en otros países. La iniciativa de la firma gatuna demuestra que la creatividad puede ser una herramienta muy poderosa en la medicina del comportamiento y la gestión de refugios.

