El complejo escenario que marcará las elecciones seccionales
El proceso electoral que definirá alcaldes, prefectos, concejales y vocales de juntas parroquiales, además de los integrantes del CPCCS, se realizará el 29 de noviembre de 2026, de acuerdo con el Consejo Nacional Electoral (CNE). La campaña electoral está prevista entre el 12 y el 26 de noviembre, lo que deja un periodo reducido para que los candidatos presenten sus propuestas. Alarcón considera que el proceso es "extraño", especialmente porque los ciudadanos conocerán oficialmente a los candidatos tres días antes del inicio de la campaña.
Pone como ejemplo una candidatura a una prefectura: recorrer una provincia como Loja en pocos días resulta prácticamente imposible. A esto se suma que varios aspirantes ya realizan actividades de precampaña sin que sus candidaturas estén completamente firmes. Para el analista, sería más sensato transparentar estos procesos y conocer quiénes participan, qué hacen y cuánto gastan durante esta etapa. El CNE, de hecho, reconoce dentro de la normativa las actividades de campaña anticipada y establece restricciones para la propaganda electoral antes del periodo oficial.
El calendario también ha marcado las alianzas políticas. El CNE abrió el registro de alianzas entre el 18 de junio y el 18 de julio de 2026, mientras que las organizaciones realizaron sus procesos de democracia interna entre el 18 de junio y el 2 de julio. Alarcón sostiene que nunca había visto tantas trabas, cambios y dificultades para participar como en este proceso. Señala que existen casos en los que personas que participaron en primarias de una organización terminan intentando inscribirse por otra.
Menciona, por ejemplo, el caso de Luisa, quien en las elecciones internas se presentó por el movimiento Amigo y posteriormente buscó inscribirse por Pachakutik, y cuestiona si situaciones similares deberán analizarse en otros casos, como el de la candidata de ADN Cintya Viteri. Sin embargo, recuerda que cualquier ciudadano puede ser candidato por una organización política sin necesariamente estar afiliado a ella; el problema, desde su perspectiva, aparece cuando una persona participa en las primarias de una organización y luego intenta competir por otra.
También señala que las organizaciones suspendidas han buscado alternativas para participar, pero advierte que las alianzas no deberían reducirse únicamente a conseguir una plataforma electoral: las ideologías importan porque permiten conocer la hoja de ruta y los planes de gobierno de quienes aspiran a llegar al poder.
Para Alarcón, esta dinámica puede confundir a la ciudadanía, aunque reconoce que en las elecciones seccionales el voto suele estar marcado por los nombres y por la cercanía con los candidatos. También cuestiona que algunos aspirantes ya presenten a sus concejales, una práctica que, según señala, no corresponde al Código de la Democracia, aunque considera que el reducido tiempo de campaña podría estar generando decisiones tomadas por "necesidad".
Frente a las encuestas, el analista mantiene un pronóstico reservado: considera que la ciudadanía puede tomarse su tiempo antes de decidir y que incluso podrían aparecer candidatos inscritos a última hora que no necesariamente hayan pasado por las primarias de cada organización.
Con miles de candidaturas en juego y una campaña concentrada en pocos días, el voto ciudadano será finalmente el que defina quiénes asumirán las autoridades locales para el periodo 2027-2031.
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