El cuerpo también tiene límites

Hiperlaxitud: cuando la flexibilidad sin fuerza puede causar lesiones

El entrenador y fisioterapeuta Daniel Mora explicó en FM Mundo qué es la hiperlaxitud, cómo identificarla y por qué fortalecer los músculos es clave para evitar lesiones articulares.

En entrevista para El Mundo de Cabeza, el entrenador personal y fisioterapeuta Daniel Mora abordó un tema poco conocido pero común: la hiperlaxitud articular.


Este término se refiere a la capacidad de las articulaciones para moverse más allá del rango normal. Aunque suele considerarse una ventaja en actividades como la danza o el yoga, puede convertirse en un problema cuando no se acompaña de entrenamiento de fuerza.


¿Qué es la hiperlaxitud y por qué ocurre?


La hiperlaxitud se presenta con mayor frecuencia en mujeres debido a la producción de elastina, una proteína que aporta flexibilidad a los tejidos. Este componente tiene una función biológica específica: facilitar la expansión de las caderas durante el embarazo. Sin embargo, cuando la cantidad de elastina es elevada o no se equilibra con fuerza muscular, las articulaciones pueden volverse demasiado móviles y vulnerables.


¿Cómo identificar si eres hiperlaxo?


Daniel describió varias pruebas sencillas para reconocer esta condición:

  • Rodillas que se extienden hacia atrás al ponerse de pie.
  • Codos que se curvan hacia afuera al estirarlos completamente.
  • Tocar la punta de los pies sin doblar las rodillas o incluso acercar la frente a las rodillas.
  • Flexibilidad en los dedos y manos, como tocar la muñeca con el pulgar.


Estas señales, aunque inofensivas, pueden alertar sobre un exceso de movilidad que requiere fortalecimiento específico.


Riesgos y prevención


Ser hiperlaxo no es una enfermedad, pero puede provocar luxaciones, esguinces o fracturas si no se complementa con ejercicios de fuerza.


"Las articulaciones hiperlaxas no están lo suficientemente compactas; sin estabilidad muscular, cualquier movimiento exagerado puede causar lesión", explicó Mora.

El especialista destacó que disciplinas como la gimnasia, el yoga o el pilates pueden fomentar la hiperlaxitud, pero cuando se practican con un entrenamiento de fuerza adecuado, resultan beneficiosas y seguras.


El síndrome de Ehlers-Danlos: cuando la hiperlaxitud es genética


Daniel advirtió que existe un trastorno más complejo llamado síndrome de Ehlers-Danlos, una condición genética que afecta la producción de colágeno y genera una flexibilidad extrema no solo en las articulaciones, sino también en la piel y órganos internos.

En casos graves, puede comprometer las válvulas cardíacas y requerir tratamiento médico especializado.


"El exceso de colágeno hace que todo el cuerpo sea más elástico, no solo las articulaciones. Por eso no se debe confundir con la hiperlaxitud común", aclaró.

El mensaje final de Daniel fue claro: la flexibilidad por sí sola no garantiza salud. "La hiperlaxitud puede entrenarse y controlarse, pero solo con fuerza y estabilidad se evita la lesión". Reconocer los límites del cuerpo es clave para disfrutar del movimiento sin riesgos.

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