Una mesa que viaja por Europa

Livvo te lleva al Mediterráneo sin subirte a un avión

Viajar a Europa sin pasaporte ni avión suena imposible, pero esa es justamente la apuesta de Livvo. Con apenas seis meses abierto, este restaurante quiere convertir cada comida en una escapada al Mediterráneo. Para el chef Juan Carlos Alulema, la propuesta va más allá de servir platos: busca transportar al comensal a través de sabores auténticos, productos importados y una experiencia pensada para compartir.

En El Gran Musical, viernes de Sitio Recomendado y nos acompañó el chef Juan Carlos Alulema de Livvo, un restaurante que propone un viaje sensorial a Europa sin salir de la capital ecuatoriana. 

La esencia de Livvo, cuenta Alulema, está en respetar la cocina mediterránea desde su origen. Muchos ingredientes llegan directamente desde distintos países europeos para mantener autenticidad y sabores originales, una apuesta que se refuerza con uno de sus socios europeos. 

Livvo te lleva a Europa sin salir de Quito.

En la carta, una de las entradas más pedidas son los mejillones arrabiata, mientras que en los platos fuertes el mar es protagonista: desde pesca del día a la gaditana con hummus y hojas verdes, hasta lenguado meunière clásico. Incluso clásicos como el ribeye a la pimienta con papas fritas encuentran espacio en esta mezcla de tradición y guiños contemporáneos.

Livvo te lleva a Europa sin salir de Quito.

Pero la experiencia no termina en los salados. Entre los postres estrella destaca la catalana de piña que se trata de media piña rellena de crema catalana, pensada para compartir, además de un flan que, según el chef, ya tiene sus fieles. 

Todo esto en un concepto que rompe con la idea del restaurante solemne: Livvo no busca ser un lugar formal, sino un espacio relajado para reunirse con amigos o familia, algo muy ligado a la cultura mediterránea, donde la comida también es encuentro.

Livvo te lleva a Europa sin salir de Quito.

Más que un restaurante, Livvo apuesta por vender una experiencia. Una mesa que viaja por España, Francia e Italia sin despegar de Quito. En una escena gastronómica cada vez más diversa, la propuesta encuentra su diferencial en esa mezcla de autenticidad, producto y ambiente. 

Porque a veces para ir a Europa no hace falta cruzar el océano... basta con sentarse a la mesa de Livvo.