María Fernanda Restrepo y una lucha que, 38 años después, sigue sin terminar
María Fernanda asegura que, aunque su vida ha sido difícil, ha aprendido a valorar cada día, afirma convencida de que incluso en los momentos más complicados siempre existe algo bueno por lo que vale la pena seguir adelante. Sin embargo, reconoce que el mayor dolor sigue siendo no saber dónde están sus hermanos.
Explica que una persona desaparecida "está en todas partes y en ninguna al mismo tiempo", por lo que el duelo nunca termina. "Es un funeral abierto", resume.
Recuerda que antes de la desaparición eran una familia tranquila y feliz, sin ninguna inclinación política, hasta que su historia cambió para siempre.
A pesar del paso de los años, María Fernanda continúa asistiendo a la Fiscalía y golpeando puertas en busca de respuestas. Señala que muchas familias viven hoy la misma incertidumbre y que acostumbrarse a las desapariciones no puede convertirse en una realidad aceptable. Critica que las fiscalías no cuenten con suficiente personal especializado para investigar estos casos y lamenta que el cambio constante de fiscales obligue a empezar las investigaciones desde cero.
También mantiene contacto con personas que atraviesan situaciones similares, como los familiares de los niños de Las Malvinas, porque, asegura, la búsqueda de justicia es una causa permanente.
La historia de Santiago y Andrés quedó inmortalizada en el documental "Con mi corazón en Yambo", dirigido por la propia María Fernanda Restrepo, una producción que este año cumple 15 años y cuya posible reposición en salas de cine y plataformas digitales vuelve a estar sobre la mesa.
Paralelamente, la activista ha iniciado una nueva etapa en las artes escénicas, un proyecto que, según cuenta, tenía pendiente desde hace mucho tiempo. Tras realizar dos funciones con localidades agotadas, ahora prepara nuevas presentaciones en el Teatro Shakespeare de la Universidad San Francisco de Quito, además de funciones en Cuenca y Loja.