Naomi Osaka desafía las reglas estéticas del deporte femenino
La relación entre moda y deporte no es nueva, especialmente cuando se habla de mujeres. A lo largo de la historia, la vestimenta femenina en disciplinas como el tenis ha evolucionado entre las exigencias de la práctica deportiva y las normas sociales sobre cómo debía lucir una mujer.
En la entrevista en El Mundo de Cabeza, la periodista, comunicadora de moda y docente Alejandra Salas analizó esta relación a partir del caso de Naomi Osaka, una de las figuras más reconocidas del tenis mundial. La deportista japonesa ha incorporado la moda como parte de su identidad y marca personal, utilizando prendas llamativas, volúmenes y referencias culturales que reflejan su personalidad.
Sin embargo, esa libertad estética también ha generado cuestionamientos. Para Salas, existe una especie de "desobediencia estética": cuando una mujer utiliza elementos considerados demasiado ornamentales dentro de un espacio donde se espera practicidad, su apariencia puede convertirse rápidamente en objeto de crítica.
El tenis ofrece varios ejemplos de esta tensión. Desde Suzanne Lenglen, quien transformó la indumentaria femenina en las primeras décadas del deporte profesional, hasta Serena Williams, que también enfrentó cuestionamientos por sus prendas, la ropa ha sido parte de las discusiones sobre cómo debe presentarse una deportista.
En el caso de Osaka, la moda también funciona como expresión personal y herramienta de comunicación. Su presencia en eventos como el Met Gala y su relación con reconocidas firmas han ampliado su imagen más allá de las canchas.
El debate, entonces, no se limita a la ropa. Plantea una pregunta mayor: ¿por qué la apariencia de una mujer sigue teniendo tanto peso cuando se evalúa su talento?
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