Sanar y soltar para reconectar
Aprender a dejar ir no es una debilidad, sino una forma poderosa de sanar, crecer y reencontrarse con uno mismo. Es un acto consciente de soltar aquello que nos ata emocionalmente: una relación, una expectativa, un recuerdo doloroso o incluso una versión antigua de nosotros mismos.
Muchas veces, existen personas que no saben lo que es sanar, a pesar de que siempre escuchan esa palabra. Sanar no es olvidar lo que sucedió, sino que implica ver ese pasado, pero con otra actitud, sin que eso duela. 'Para poder sanar, lo primero que tenemos que soltar es la culpa,' manifiesta Andrés Peña, maestro Reiki, en entrevista para Café Fm Mundo. Indicó que debemos liberarnos de esa culpa y entender que lo que sucedió, de una u otra manara, debía ocurrir. Vivimos con ese sentimiento de culpa, y eso nos pesa, nos hunde y nos carga.
Para soltarlo es indispensable perdonar. Ese perdón, según explica el experto, no es algo que lo hacemos por los demás, sino para uno mismo. 'Es un regalo que nos damos a nosotros', puntualiza.
Soltar es difícil porque el cerebro busca seguridad en lo conocido, incluso si nos hace sufrir. Sin embargo, cuando soltamos, recuperamos energía, claridad mental y libertad emocional. Soltar el pasado, con ayuda de rituales de despedida o terapia, te permite vivir con mayor ligereza y presencia.

