Armonía en la ruptura

Tus hijos y tu ex, ¿es posible una convivencia en paz?

Cuando nos enfrentamos a una separación de pareja, con frecuencia nos preocupa sobre la manera en que esto afectará a nuestros hijos. La estabilidad emocional de los niños no debería depender de la presencia o ausencia de alguna de las figuras paternas en el hogar, sino de la forma en que estos manejan su relación durante y después de la separación.

Terminar una relación nunca es fácil, mucho más si es que de por medio hay hijos. Lo que más nos preocupa es cómo los afectará. Hay muchas razones por las cuáles esa relación termina y puede ser por incompatibilidad o una falta de comunicación, por lo que resulta factible construir una relación sana y respetuosa con quien alguna vez fue parte importante en nuestra vida.

Sin embargo, hay ocasiones en donde los niños de padres separados experimentan dificultades emocionales porque sus padres no han contado con la información ni las herramientas necesarias para manejar esa ruptura de manera constructiva. Esto causa un daño no solo en los hijos, sino también en los padres porque son muchos los que no saben cómo gestionar la situación.

La decisión de poner fin a una relación marca el comienzo a una nueva manera de interacción familiar. 


David Jaramillo, psicólogo, en entrevista para Café Fm Mundo, indicó que, muchas veces cuando se termina la relación, es poco probable que uno de ellos, generalmente el hombre, acuda a terapia, 'porque tienen la idea de que una vez que finaliza la relación, de ahí en adelante las cosas ocurren de manera natural en relación a los hijos'. Sin embargo, aclaró que hay ciertas cosas que hay que tomar en cuenta, como, por ejemplo, si es que no se resuelve el dolor de lo vivido, se prolonga el conflicto dentro de la coparentalidad.

El especialista explicó que, en ocasiones, la relación no se termina porque se acabó el amor, y es precisamente ese amor 'que está lastimado, que está herido, te lleva a la venganza y no te libera'. Son nudos emocionales que siguen ahí, expresó. David considera que para funcionar como padres, cuando la relación ha terminado, es importante separar el plano emocional del funcional ya que, de no hacerlo, la paternidad seguirá afectada y nuestros hijos nos necesitan a ambos. Superar una ruptura y establecer una relación sana con tu expareja puede ser un proceso desafiante, pero no imposible. Requiere madurez, comunicación honesta y un compromiso por parte de ambos para anteponer el respeto y el bienestar mutuo.

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