Ecuador entre los países con más casos de cáncer de tiroides
El cáncer de tiroides se desarrolla en los tejidos de la glándula tiroides, una pequeña estructura con forma de mariposa ubicada en la parte frontal del cuello. Esta glándula produce hormonas fundamentales para el funcionamiento del organismo, ya que intervienen en procesos como el metabolismo, la digestión, la frecuencia cardíaca, el control del peso corporal e incluso el estado de ánimo.
Según datos regionales, Ecuador, Brasil, Costa Rica y Colombia registran las tasas más altas de cáncer de tiroides en América Latina. Aunque este tipo de cáncer afecta principalmente a las mujeres, también presenta una de las tasas de mortalidad más bajas y, en la mayoría de los casos, un pronóstico favorable cuando se detecta y trata oportunamente.
Carolina Mesías, especialista en cirugía general con subespecialidad en cirugía de cabeza y cuello, explica que actualmente existe un aumento considerable en la detección de nódulos tiroideos debido al mayor acceso a estudios de imagen, especialmente ecografías. Sin embargo, advierte que esto también ha generado un fenómeno de sobrediagnóstico.
"Alrededor del 70 % de la población presenta nódulos tiroideos y cerca del 90 % de ellos son benignos. Solo un pequeño porcentaje llega a ser maligno", señala la especialista. Por esta razón, recalca la importancia de acudir a un médico capacitado para determinar si un nódulo requiere seguimiento, tratamiento o cirugía.
El cáncer de tiroides es el sexto cáncer más diagnosticado en mujeres y su incidencia es entre cuatro y seis veces mayor que en los hombres. No obstante, la presencia de un nódulo no significa automáticamente que exista cáncer. La evaluación médica, junto con las características observadas en la ecografía y otros estudios complementarios, permite definir el manejo más adecuado para cada paciente.
Mesías señala que la incidencia de esta enfermedad en Ecuador es relativamente alta debido a factores genéticos y al incremento en los diagnósticos. Aun así, destaca que se trata de un cáncer con buen pronóstico y altas probabilidades de éxito terapéutico cuando se identifica a tiempo y se sigue un tratamiento adecuado bajo supervisión médica.

